domingo, 30 de noviembre de 2008

Abismo


Se adentró en el bosque, escuchando tan sólo su propio jadeo cansado por la carrera. Esquivaba los árboles con velocidad, saltando las ramas caídas y las pequeñas piedras, sin seguir un camino concreto, dejándose llevar por lo que el propio bosque le sugería, como un pajarillo escapado de su jaula, sintiéndose libre por completo. Notaba el aire metiéndose entre los mechones de su largo y ondulado pelo, golpeando contra sus ojos, impidiendo que los abriera por completo.
Sentía los pequeños rasguños que le producían en los brazos las ramas más bajas de los árboles que no lograba esquivar del todo. Y el sol de la mañana posándose sobre su fina piel.
De pronto el bosque acabó, ella se detuvo en seco pues a sus pies se abría una inmensa grieta de muchos metros de altura. La visión de este increíble y abrupto paraje la hizo sobrecogerse.
¿Era quizá, la libertad más salvaje que el cautiverio?
Y en aquella cornisa sonrió y decidió que tendría que descubrirlo ella sola.
Observo detenidamente el valle, ya sin ningún temor y alcanzó a ver una pequeña senda entre los altos matorrales que allí crecían sin control aparente.
Dio un paso más y continuó su camino adentrándose en lo que le parecía una tierra paralela y a la vez opuesta a su anterior mundo. El camino aunque escarpado no fue muy difícil de descender y una vez abajo le gustó contemplar el trabajo realizado.
Allá arriba quedaban todos sus temores.

2 comentarios:

Paula dijo...

Siempre hay que dar un paso más y vencer a los temores en busca de una tierra mejor

Linkshändig dijo...

Te prometo que como me vuelvas a decir que escribes mal... te enchufo con una botella de cristal en el paladar.

Escribes muy bien y con mucho sentido...

Esa pelirrojilla :P

TE AMO!!