lunes, 1 de diciembre de 2008

Hacia Arriba

Le gustaba observar las nubes, buscar en ellas formas conocidas. Algodones de formas peculiares, algo que pudiera recordar.Buscar el punto exacto en el horizonte donde el Cielo se confunde con la Tierra y es imposible diferenciar esa fina línea en la lejanía.
Observar las estrellas, pequeñas luces en la noche.
Podía pasar horas desafiando a sus cervicales, siempre mirando hacia arriba. Esperando el bus, por las ventanas de las clases, mientras estudiaba o incluso estando con los amigos.

Nadie entendía qué era aquello que tanto le fascinaba allí arriba. Pero a él le cautivaba aquella infinita panorámica y no entendía qué encontraban de divertido los demás en observar el suelo que cada día pisaban.
Un día abrió la ventana y miró hacía arriba, como tantas otras veces.
Alas blancas como las nubes que tanto admiraba se mecían en su espalda. Y sin dudarlo, sin temor decidió formar parte del cielo que tanto admiraba.

Sus vecinos, su familia, sus amigos e incluso sus enemigos que tantas veces había tachado su "rara" curiosidad, sorprendidos por el acontecimiento le observaron boquiabiertos. Y por primera vez en sus vidas desafiaron sus cervicales y miraron hacia arriba.

2 comentarios:

Paula dijo...

Me hace pensar en Guille, porque le encantan las estrellas y todas las constelaciones. Me encantaría conocerlas; algún día le pediré que me las enseñe.

Linkshändig dijo...

A mi también me recuerda a Guille. XD

A mi no me gustaría ir a una estrella, hace mucho calor. Prefiero vivir en Moscú.

TE QUIERO!!