martes, 10 de marzo de 2009

I guess I just don't know

Los rincones del tren están sucios, pero no me importa y me siento en el suelo.
Está sucio de mis zapatos, de los tuyos, de los de ellos, de los de ellas y de todos lo que lo aman y lo odian.
El aire del tren está sucio de la respiración de la gente. Él tose y ella estornuda y el aire cargado agobia al que se sienta junto a la chica de las bolsas.
No me importa, respiro fuerte y suspiro pensando en los rincones sucios del tren.
Cierro los ojos, la tenue luz me hace daño.
Pronto no existiré.
Me habré convertido en la suciedad del tren.
Seré común como siempre quise ser...
dejaré de ser esperpento,
seré realismo. Doloroso realismo. Simple realismo.
Quizá me odie. Yo que nunca odié a nadie.
No me importa, subo la música.
and I guess I just don't know
and I guess I just don't know

2 comentarios:

Linkshändig dijo...

Nunca se puede dejar de ser esperpento, porque los hombres de por si lo son. Sólo la interpretación cabe a eso.

Cambiaras de forma, pero no de ser.
Nunca serás vulgar, pues siempre serás especial para alguien.

Te amo, mi vida!!!

Paula dijo...

El tren puede ser vulgar, pero no por ello las personas de su interior, y de su exterior, que entran y salen, que viajan y se quedan, que piensan y duermen con el lento traqueteo del tren.