domingo, 31 de mayo de 2009

Dk, un Special especial.


Hoy va por Dk,
porque me escucha y me aguanta y me da de beber, porque me chincha y me pisa y ''a llorar al bosque'' y ''eaeaea'' y porque me deja dormir en su casa y hace desayunos chachis y sobretodo porque es un Special especial.


A message to you Rudy - The Specials:
http://www.goear.com/listen/0d9245e/A-Message-To-You-Rudy-The-Specials

sábado, 30 de mayo de 2009

La cresta de mi novio es particular.

Siempre quise tener un novio punki. Y ahora que lo tengo, no sé cómo comérmelo.

lunes, 25 de mayo de 2009

Cloud


Ey! vamos! No me mires así.
Ya sé que a lo mejor no es lo más inteligente, pero es mi decisión, vale?

Puede que debiéra haber tomado otra y qué?No tienes derecho a mirarme así.

Deja que la lluvia caiga y moje mis ojos, mis mejillas, mis manos, mi pelo.
Deja que la lluvia limpie todo y todo vuelva a empezar.

La lluvia que todo empieza y todo limpia.

viernes, 22 de mayo de 2009

Edimburgo


Supongo que cuando digo que echo de menos Edimburgo no es sólo la ciudad, no es sólo el parque, ni el castillo, no es el mirador.
No son los espaguetis, ni es el increible zumo, no es la cama inmensa.
No es sólo ese color verde que aquí no existe, las flores, los árboles, ni el cielo trazado de nubes, ni es sólo la lluvia.
No son las bufandas y la música, no es el ambiente, no es sólo el teatro.
No es el Doctor's, ni el Socco.
No es Andrew ni el perrito Bobby.
Supongo que cuando digo que echo de menos Edimburgo, echo de menos aquella época.

Para Paula y la gente RUAH



Total.... qué más hay que decir?¿

miércoles, 20 de mayo de 2009

miércoles, 13 de mayo de 2009

A última hora

Cuando llego a casa y veo a Juan en el sofá sentado, tranquilo; suspiro, le saludo y le beso el pelo.
Si Juan no está en el sofá corro por el pasillo llamándole.

Casi siempre está en el baño, afeitándose o duchándose, ganando tiempo al día siguiente. Yo le pregunto por su día, sonrío y le abrazo antes de irme a la cocina a preparar la cena para ambos.

Meto un par de cuencos con consomé en el microondas, filetes a la satén y saco de la nevera el tomate frito que tanto le gusta. Mientras los cuencos giran iluminados como un par de danzantes enamorados, yo voy preparando las pastillas de Juan.

Para cuando él llega a la cocina está todo listo sobre la mesa. Se sienta y prueba un poco del filete con tomate. Me sonríe y le doy la mano.
Observo como se toma las pastillas con el consomé.
Él se da cuenta.
Me mira y parece que su rostro va a romperse en mil pedazos de cristal.

Siento como los trozos de Juan caen sobre la mesa, sobre los filetes, contra los vasos, haciéndolos añicos. Sobre el tomate frito esparciéndolo por todas partes. Rebotan por toda la cocina como canicas sin control.

Acerco mi segunda mano a Juan, abrazando la suya con las mías y le miro a los ojos.

Mira su fría mano abrazada entre las mías y muy lentamente separa sus finos labios para decirme

- Gracias.

Yo le sonrío para que no tenga miedo.

El tomate rojo cubre toda la cocina.