lunes, 8 de junio de 2009

... Se Acerca

-¡Espérame!
Él ya corría lejos de mí, mucho más allá de los álamos que hay abajo en el valle.
-¡Espérame! por favor... supliqué al borde del llanto.
Él se dio la vuelta y sin dejar de correr, sonrió. Su pelo se confundía con el color de los campos...Aspiré el olor a hierba seca y mojada, árboles, arrollo...tormenta.
Un trueno me hizo estremecer.
Él dejó de correr y sonriendo miró al cielo. Las gotas cayeron sobre su rostro. Cerró los ojos, abrió la boca y las dejo caer rozando su lengua.
Yo, unos metros más atrás le observaba y sin querer... fui feliz.

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