domingo, 3 de mayo de 2015

Picante, café y una camisa rosa.

Y de golpe todo cambió.

El cocktel perfecto se produjo, y también la linea de bajo con todo el groove que necesitaba, para salir del túnel... comer jamón, la charla nocturna en la que acabas durmiendo poco y sonriendo muchísimo, lots of cañas.

Las excursiones, listas de música de locura y los saltos entre flores, amigas dormidas mientras juegan al Trivial, tocar el violín y sentir "los pelos como pa' colgar llaves, ninio!". Hit the Road Jack! ¿Cómo puedo tener amigos tan guapos? ¿Cómo puedo ser tan afortunada?



Una comida picante, un café en el centro, la gran gafa negra cual concejala antropófaga, reírse a morir y aquel chico de la camisa rosa que era un ángel y nos miraba como preguntándose si tenía monos en la cara. Simplemente el click se produjo.

El sol salió sobre Madrid. Llegó la primavera, llegó a mi vida. Llegó y eso vale un culo de la Kardashian.


Soy feliz.